Publicidad:
La Coctelera

reportajeselpais

Categoría: Entrevistas

26 Abril 2008

"¡Maldito día!"

Arturo Pérez-Reverte revive de manera impresionante en Un día de cólera, su nuevo libro, la feroz jornada del Dos de Mayo de 1808 en Madrid, devolviéndola a la calle con toda su sangre y salvajismo y con tono documental.

Cañones, cañones, cañones. "Colocaron las piezas ahí, dos de a ocho libras y dos de a cuatro, para cubrir la transversal de San José en las dos direcciones, hacia San Bernardo por la derecha y hacia Fuencarral por la izquierda, y enfilando también la calle de San Pedro, al frente. Desde aquí les tiraban a los franceses, vinieran por donde vinieran". Arturo Pérez-Reverte hace una mueca lobuna y señala con la mano como si orientara a los artilleros del parque de Monteleón y estuviéramos metidos de lleno en aquel fregado de humo, pólvora y espanto, el Dos de Mayo de 1808, nada menos. Hasta parece prudente agacharse.

Nos encontramos en uno de los escenarios principales (la madrileña plaza del Dos de Mayo) de aquella histórica, violenta y controvertida jornada de la que pronto se cumplirán 200 años y a la que el escritor ha dedicado su nuevo libro, Un día de cólera (Alfaguara), una reconstrucción apasionante y minuciosa hasta la obsesión de los sucesos que tuvieron lugar en la fecha. "Por ahí entró la columna Lagrange-Lefranc", está diciendo el autor, "dos mil hombres, encabezados por un destacamento de gastadores y granaderos de la Guardia Imperial; imagina los chacós negros, las relucientes bayonetas, los toques de corneta, el crepitar de la fusilería". El lugar está tranquilo como una balsa de aceite en esta tarde radiante. Un grupo de jóvenes con monopatines, varios paseantes con perros y un tipo que, sentado, da cuenta de un gran bocadillo, miran de reojo, con cierta aprensión, a Pérez-Reverte, que luce un radical corte de pelo a lo paracaidista de la 82ª Airborne en Sainte-Mère-Eglise, y sigue indicando con rasgo feroz ángulos de tiro, líneas de ataque, movimientos de tropas.

"Éste fue nuestro Álamo", afirma contundente. Y agrega, con tono compungido, señalando al suelo, junto a la puerta monumental conservada en medio de la plaza que es lo único que queda del viejo edificio del parque de artillería: "Exactamente aquí cayó Daoíz, y allá Velarde". Las ajadas estatuas de los dos héroes "les faltan las espadas originales y el pedestal está atravesado de grafitos" parecen inclinarse para observar por encima del hombro del novelista.

Pasear por los escenarios del Dos de Mayo con Arturo Pérez-Reverte de scout es "igual que leer su libro" como ver resucitar la historia bajo tus ojos. Tras callejear tropezando con grupos de paisanos armados, esquivando balazos, cuerpos tirados de cualquier manera y charcos de sangre -"mira, la calle del Barquillo, aquí murió el hijo del general Legrand, oficial de caballería, de un macetazo"-, llegamos por la calle Mayor hasta cerca de la Puerta del Sol, donde vemos pasar a la caballería francesa del Chef d'escadron Daumesil, dragones, cazadores y granaderos montados, con los mamelucos en vanguardia, preparada para cargar. El escritor se detiene y aprovecha para evocar el ataque de los coraceros de Rigaud en la Puerta de Toledo. El suelo parece temblar con la evocación de la masa compacta de esa caballería pesada. Esa vibración de la tierra que notan los personajes del libro antes de ver llegar a los 926 coraceros... "Es real. Pude sentirla durante el rodaje de Alatriste, durante el ataque contra el cuadro español, con todos aquellos caballos", explica Pérez-Reverte. La escena de Un día de cólera recuerda la de Salvar al soldado Ryan en la que llegan los pánzer y los precede una trepidación de los cristales, las paredes, la tierra -no en balde, al cabo, los regimientos de coraceros se convirtieron en unidades de blindados-. "Yo eso lo viví en Vukovar", añade el novelista, "con Márquez, el cámara; la sensación de desasosiego cuando se acercan los carros de combate...".

El largo paseo por "la batalla de Madrid" del Dos de Mayo es el postre de la conversación con Arturo Pérez-Reverte (Cartagena, 1951) en el café Gijón, donde el novelista recibe con un humor excelente y sorprendentemente sosegado. , incluso con un punto de dulzura tan discordante en él como crema sobre una guindilla.Es posible que Un día de cólera, paradójicamente, le haya calmado. Ante la primera pregunta, no obstante, se revuelve como si lo hubieran azotado con un knut.

PREGUNTA. Un día de cólera tiene un aire periodístico.

RESPUESTA. Para nada. No es periodismo.

P. Bueno, no es ficción, ni libro de historia, dice usted, se parece a aquellos libros de Dominique Lapierre y Larry Collins, como ¿Arde París? Aquí es un poco ¿Arde Madrid? El amplísimo reparto, esos personajes -todos reales, subraya usted- a los que seguimos de un lado a otro, las vidas y perspectivas que se entrecruzan, la minuciosidad en situar a cada uno en el momento exacto y en el lugar preciso en que se encontraba? Marbot se corta afeitándose, Moratín se quema con el chocolate, una manola le canta una copla a Daoíz, Murat imparte órdenes de tirar sin compasión en su cuartel general en el palacio Grimaldi...

R. Eso sí, es un libro documento, basado en los datos, los informes militares, las memorias de los que vivieron aquellos hechos, los documentos oficiales, las listas de muertos y heridos. Pienso más que en Lapierre y Collins en Cornelius Ryan.

P. El autor de El día más largo, Un puente lejano...

R. Y La caída de Berlín, sí.

P. Ese afán de objetividad, ese puntillismo, los nombres, dónde mata y muere cada uno...

R. El Dos de Mayo es algo muy contaminado y manipulado por todo el mundo durante 200 años. He querido despojarlo de todo eso, mostrarlo como fue, con información de primera mano -he consultado una cantidad ingente de documentación-, y hacer que el lector lo viva, por primera vez, en la calle. Que entienda cómo fue, y que se sienta un participante, que pase miedo, que corra, que sude. Un día de cólera es un libro basado en los testimonios, absolutamente riguroso. Es novela sólo en la medida en que he llenado los agujeros que deja la documentación usando técnicas de narrador, poniendo la argamasa que une los datos. Pero empleo un lenguaje directo, objetivo, frío, sin adjetivos. Un tono documental. Aquí no hay héroes, ni heroísmo, ni épica. No he ido a juzgar el aspecto ético. Es un libro descriptivo, distante. Me separo del sujeto para dejarle el sitio al lector, es él el que se mete en la acción, se codea con los personajes.

P. Dice que el Dos de Mayo ha sido muy manipulado.

R. Desde el día siguiente. Por los patriotas, por el absolutismo de Fernando VII, los liberales, la I República, la monarquía, la II República -que puso el énfasis en el protagonismo del pueblo en aquella jornada-, el franquismo -para Franco los héroes eran Daoíz y Velarde, claro, los militares a la cabeza del pueblo-... De nada como del Dos de Mayo se han hecho tantas lecturas.

P. Entonces, su propuesta...

R. La historia ya ha sido contada, no voy a reescribir a Galdós -como hacen otros-, sería ridículo. Ni voy a dar una interpretación. Que sea el propio lector el que interprete. Quien quiera ver en esto un arrebato patriotero va de culo.

P. Eso de frío, distante, objetivo... se lo salta a veces con algunos trucos.

R. Claro, es una narración, y uso la libertad que me da ser novelista. El historiador, en cambio, no puede narrar ciertas situaciones, no está autorizado a rellenar los huecos, las lagunas de la historia.

P. Aquello, como lo muestra, fue una ordalía de sangre y violencia.

R. Una lucha sucia, callejera. Cada uno hizo su guerra. Mucho combate individual.La reina fue la navaja. Los franceses hablan de ella con acojone. No navajitas de las de ahora, sino trastos de dos palmos.

P. De hecho, la única onomatopeya que se permite en Un día de cólera es la de la multitud enfurecida en Puerta del Sol abriendo al unísono sus navajas: clac-clac-clac.

R. Centenares de cachicuernas albaceteñas de siete muelles..., he imaginado ese ruido.

P. Aquel día los madrileños inventan un arma nueva letal: la maceta.

R. Sí, una auténtica innovación bélica española. Matan a varios franceses lanzándoselas desde balcones. Les tiran de todo, tejas, ladrillos, botellas, muebles, agua y aceite hirviendo. Unos tipos saquean la armería real y combaten con armas antiguas, cascos, escudos, viejas espadas, alabardas de tiempos de Carlos V... El cerrajero Molina mata a un imperial a garrotazos. Otros usan hachas, hoces, agujas, lo que sea?

P. Su descripción de la célebre carga de los mamelucos, al frente de la caballería de la Guardia Imperial, es estremecedora.

R. Un choque brutal. A los mamelucos que caen los degüellan como a gorrinos, "moros", les llaman. Claro que, para un madrileño de entonces, un mameluco egipcio, con el atavío oriental, turbante, cahouk, sarouaibombachos escarlata, le parecería el no va más de lo musulmán...

P. Pero en realidad había mucho mameluco francés, ¿no?, eran un poco como los zuavos, una indumentaria exótica.

R. Eso, la incorporación de franceses, fue más tarde, los mamelucos que cargaron en Madrid eran originales, egipcios, como el pobre Mustafá del que hablo y al que, sujetándole entre tres, le rebanan el cuello.

P. En todo caso, cargarse a un mameluco -a los que Napoleón concedió un águila por su valor en Austerlitz- o a un coracero, ya que estamos, requería valor.

R. Sí, recuerda que eran soldados de élite. Para ser coracero, les gros frères, les hommes de fer, debías medir un mínimo de 1,73, que era una buena altura entonces. -Daoíz y Velarde, por ejemplo, son muy bajitos-. Eran tropas que impresionaban, con enormes caballos.

P. Sí, cantaban aquello tan simpático C'est la charge, c'est la foudre,/ c'est l'assaut dans la sang et dans la poudre. ¿Cómo caen ante simples civiles?

R. Imagínate que eres un coracero, digamos que te llamas Dupont, muy marcial, muy bravo, muy duelista, que te has paseado por todos los campos de batalla de Europa, por Eylau, con Hautpoul, por Friedland. Y llegas a la Puerta de Toledo y en vez de los enemigos acostumbrados, todo orden y banderas, se te tiran encima cuatrocientos tíos con navajas, puñales, macetas, lo que sea? Una manola le mete un espetón de asar a tu montura por los belfos, otra se deja atropellar para detenerte; un cura te pega un escopetazo. Te acojonas. Te dices: ¡Mon Dieu, yo no soy un gendarme, yo soy un soldado! Goya muestra muy bien lo que fue aquello: la gente estaba enloquecida, rabiosa, no se precavían físicamente, se tiraban a los pies de los caballos para hacerlos caer. Eso tú y yo no lo hacemos.

P. Yo, desde luego que no.

R. El que hace eso es el mismo español que despotrica de Zapatero, de Rajoy, de Bono, aunque más primitivo, más fanatizado, trabajado a fondo por la Iglesia. Coge y suelta a ese tío bien cabreado ante los franceses y tienes el Dos de Mayo. Primero es cólera pura; luego, cuando las cosas comienzan a ir mal, siguen peleando por vergüenza, vergüenza torera, y venganza.

P. Hubo muchas mujeres en la lucha.

R. Sí. Es muy sorprendente que, por ejemplo, entre los que se enfrentan a la caballería francesa hay una gran cantidad de mujeres. También las hay en Monteleón, con los artilleros, arrastrando cañones si es necesario, como Ramona García Sánchez. Casi la mitad de las bajas que recoge la documentación son mujeres.

P. Se las cargan los franceses sin miramientos.

R. Hombre, tú mismo, si se te tira encima una pescadera con tijeras herrumbrosas de limpiar pescado en la mano buscándote la yugular, no sé, yo no dejo que se me acerque.

P. ¿Sumergirse como lo ha hecho en el Dos de Mayo le ha llevado a alguna conclusión sobre el significado de esa fecha?

R. Mi conclusión es que ¡maldito día! El Dos de Mayo es una losa que aún nos pesa. Es el día en que el instinto, el coraje, el fanatismo, el valor, el patriotismo, el ansia de rapiña, el deseo de venganza, lo noble y lo innoble produjeron un proceso que trajo consecuencias terribles para España. Los madrileños luchan en el bando equivocado ese día. Para restituir el viejo orden, casposo, ruin. Esa épica callejera nos metió en una pesadilla que arrastramos hasta hoy, ahí nacen las dos Españas. Insisto: ¡maldito sea el día! El drama del Dos de Mayo no es sólo el de los 400 muertos españoles censados. Es el de la inteligencia, el drama de los lúcidos. De la gente que sabe que la razón, el progreso, está del lado de los franceses, que el futuro es ése. Y que combatir a los franceses es defender a unos reyes incapaces y a unos curas fanáticos. La familia real, española, esos Borbones, eran lo más abyecto, despreciable y vil de Europa. Por eso mucha gente se quedó en sus casas. , por eso luchó quien luchó y no luchó quien no luchó. Moratín, Goya, Blanco White... Qué día más terrible cuando el bando del honor se contrapone abiertamente a todo lo que quieres y en lo que crees.

P. Usted parece identificarse con los afrancesados, por la cabeza, y también por el corazón, con la gente del pueblo llano que se echa a la calle, la gente a la que finalmente dejan en la estacada, el "pueblo huérfano", como ese valiente chispero, Juan Gómez, escéptico y descreído, que es un trasunto suyo.

R. ¡No, no te equivoques! Aquí no hay trasuntos míos, no me invento nada ni a nadie. Todos los personajes son reales, construidos a partir de testimonios. Mi libertad ha sido, sabiendo que cinco mueren en la misma esquina, hacer que se conozcan, que hablen entre ellos, lo cual no es muy osado suponer.

P. ¿Cuántos personajes maneja? en total...

R. Unos trescientos.

P. ¿Quién lucha ese día?

R. El mito de siempre es que ese día lucha el pueblo todo, la nación. Eso es mentira. La mayoría de la gente está en sus casas. Es la chusma, el pueblo bajo, ignorante, el que sale a la calle. Las putas de Lavapiés, los matarifes del Rastro, los chisperos (herreros) de Barquillo, los delincuentes, los mendigos. Muchos salen por barullo, por chulería, por robarle al francés los dineros de la bolsa y arrancarle los dientes de oro. Por venganza: esos franchutes le han tocado las tetas a mi novia, son unos cabrones, chuloputas, no pagan el vino.

P. ¿Y el patriotismo?

R. A veces lo confundimos con el cabreo, que es lo que hay en abundancia el Dos de Mayo. Por eso mi libro se titula Un día de cólera y no Un día de gloria. Lo del patriotismo en el Dos de Mayo es en buena parte manipulación. Al acabar la jornada la gente cree que todo ha terminado ahí, un motín y nada más. Ni independencia ni leches. No sabían lo que estaban haciendo, lo que vendría después. Yo he visto mucha insurrección. , he estado en Rumanía cuando la caída de Ceaucescu. A la calle siempre salen los mismos. Aquel día, combatiendo en Madrid, había algunos patriotas, sí, y militares, incluso un aristócrata. Pero hay que comprender que la algarada es popular y viene del cabreo. Era cólera, no patria. El del Dos de Mayo es el mismo español que pega al ministro, que se cabrea en Barajas. Sale a cargarse franceses como sale a cargarse curas durante la República. Ese español tan peligroso. "¡Con razón o sin ella!", ese terrible motivo del español para pelear. El Dos de Mayo no hay propósito definido, no hay plan, no hay cabeza rectora. Por eso resulta tan difícil a los franceses pararlo. Lo de la nación y la patria viene después. La guinda de la macedonia. Luego todo el mundo se apropia de aquello. Volverán a hacerlo el próximo 2 de mayo de 2008. Yo quiero devolver el 2 de mayo a la calle, insisto. Que el lector corra ante los caballos, escuche las balas golpeando a su lado, se agobie, participe en el combate callejero, se encuentre con gente que no volverá a ver, se meta en el caos, el humo, los gritos, la sangre...

P. Ahí su experiencia de corresponsal de guerra es un punto.

R. Cuando hablo de saltar tapias delante de tipos armados que te persiguen no me lo explican, lo he vivido, y eso se nota. Puedo reconstruirlo con soltura. Yo he estado allí, sé lo que se siente. Eso lo hace muy real.

P. Hay cosas que hacen pensar en El pintor de batallas. Lo cual es lógico porque en ambos aparecen Goya y sus cuadros.

R. Un día de cólera se me ocurrió cuando escribía El pintor de batallas. Aquí también estoy explicando un cuadro. Nos hemos nutrido mucho de un imaginario gráfico con el 2 de mayo. También en eso he tratado de despojar a los cuadros de las adherencias, dar una lectura limpia, sin interposición, sin intermediarios.

P. El parque de artillería de Monteleón es uno de los centros de Un día de cólera.

R. La que llamo la batalla de Madrid tiene sus escenarios ahí, en Monteleón, y en el eje Palacio Real-Puerta del Sol-Buen Retiro y en la Puerta de Toledo, más los lugares de los fusilamientos. El parque de Monteleón es nuestro Álamo. De hecho en ese lugar mueren más que en la misión tejana. ¡Mira que hemos comido con patatas leyenda del Álamo!, tanto Travis, Bowie y Crockett.

P. Remember the Alamo, Remember Monteleón. Es verdad, los franceses incluso tocan a degüello como los lanceros de Santa Ana. Aquí también son tres los líderes de la resistencia: Daoíz, Velarde y Ruiz, Jacinto Ruiz, teniente.

R. Si te acercas ves que eran unos matados. Dos oficiales, simples capitanes, uno por exaltación -Velarde, el típico militar de "¡viva España!", el que asalta la trinchera en Rusia a pecho descubierto-, el otro por decencia -Daoíz, callado y frío, pero que se suma al asunto por vergüenza torera y asume su destino trágico-. El tercero, un tenientillo asmático. Y les hacen bajas, y muchas, al mejor ejército del mundo. ¿Por qué he de admirar a los del Álamo, que ni me va ni me viene? Monteleón marca más mi vida, esos valientes? Montan un chocho de la hostia.

P. Daoíz cae bajo las bayonetas francesas, a lo David Crockett, atravesando con su espada antes al general Lagrange, ¡vaya escena!

R. Así fue, hay testimonios.

P. Parece que admira usted ese valor.

R. Pero todo eso fue para mal. No lo olvidemos. ¿Qué se puede esperar de un pueblo que se echa a la calle porque está cabreado? Eso no puede llevar a nada bueno. Pero, claro, es una jornada fascinante.

P. Los militares de Monteleón, confiando en que con su gesto van a arrastrar al ejército entero tienen un no se qué del 23-F.

R. Algo de eso hay. Todas las fuerzas políticas y militares se inhiben, unos por sinceridad -les horroriza mezclarse con la chusma revoltosa, turbulenta: en el fondo mejor que se los carguen los franceses-, otros por no liarse. Pero el 23-F es algo tan sucio que cualquier comparación mancha. No me gusta esa comparación.

P. Un día de cólera se puede leer como un parte de bajas. Esa obsesiva y recurrente enumeración de las víctimas, todos esos nombres de los participantes, párrafos enteros. ¿No teme que puedan hacer engorrosa la lectura?

R. Era fundamental lo de los nombres. Estoy hablando de personas, del albañil, la pescadera, el picador, gente concreta, gente de verdad, seres humanos. Eso no puede hacerse de forma anónima. El lector tiene que reconocerlos. Además, es un recurso clásico, a la manera homérica. La Ilíada, salvando las distancias, está llena de nombres y genealogías. No escatimo esa reiteración. Los personajes del Dos de Mayo no son abstracciones patrióticas. Tengo las listas y las uso.

P. Y si al lector le corta...

R. Que se fastidie. El libro lo requería. Creo que ese uso de los nombres aporta más de lo que pueda entorpecer. Tras la lectura, no te queda un concepto abstracto como el pueblo de Madrid, sino nombres, personas. De todas formas, ojo, eso de los nombres es algo que dosifico y sitúo estratégicamente en la narración.

P. Hace constar las profesiones de los que cita, y las edades, que sirven para ver que en la calle había hasta niños y ancianos.

R. Sin esos datos no se entiende el Dos de Mayo, sin ellos nos manipulan, te llevan al huerto los políticos y los hijos de la gran puta, ponlo así, por favor.

P. También aparecen dos maestros de esgrima, a uno le hace morir dándose de sablazos con los dragones franceses.

R. Yo no le hago, yo no hago nada, bueno, casi nada.

P. Parecía un guiño a El maestro de esgrima.

R. No, no. Son personajes reales. No hay ningún guiño en esta novela, ni siquiera a El húsar, que me hubiera resultado fácil, por la cercanía temporal.

P. Da la impresión de que se lo ha pasado muy bien escribiendo.

R. Ha sido un trabajo enorme. ¡Pero lo que he disfrutado! Con las lecturas y mapas, y paseando por Madrid, por los escenarios, imaginando la carga de caballería en la Puerta de Toledo, entendiendo por qué caen tantos madrileños en un lugar: ¡porque huían de los coraceros cuesta arriba!

P. Una topografía del terror.

R. Vas encontrando fantasmas, y los ves luchar y morir, y entiendes por qué mueren así y ahí. Es algo muy conmovedor. De nuevo, por supuesto, está mi experiencia personal en combates callejeros, que me permite leer la batalla sobre el terreno. Enfiladas, ángulos de tiro, descubiertas. Lo que en los documentos eran simples listas de bajas cobra sentido.

P. Me da la sensación de que, pese a la objetividad y tal, a lo largo de la narración usted se va calentando.

R. No yo, es la historia la que se calienta en esas horas, ese día.

P. Pero se percibe que la odisea de esas partidas y esos individuos, esa gente desesperada, le conmueve.

R. Me conmueve su terrible orfandad, que nadie los apoye. Nadie los orienta, nadie se moja, nadie media por ellos al final al final, cuando van al matadero.

P. Los fusilamientos son estremecedores. De un realismo que espanta. Los de la Montaña del Príncipe Pío. Parece que descongelara el cuadro de Goya y le diera animación.

R. Así han sido siempre, con fusiles de avancarga o armas automáticas, no son escenas imaginadas, las he visto en Angola, Nicaragua, Sarajevo. Ésa es mi ventaja. Pones experiencia, historia y Goya y sale lo que hay en el libro.

P. La forma en que los franceses van casa por casa, vacían las cárceles, seleccionan a los presos, los ejecutan. Esa matanza sistemática hace pensar en las Fosas Ardeatinas o en los Einsatzkommandos.

R. Fue un comportamiento similar al de los nazis. Los franceses están furiosos por sus bajas. Odian y desprecian a esa gente baja, sucia, fanática, esa hidra que les ataca y desaparece para volver a juntarse. Hay un componente de racismo, sin duda. Aunque más racista era nuestro aliado, el inglés.

P. Hay disparos en la nuca, y a los que van a fusilar les hacen quitarse la ropa.

R. Es lo habitual.

P. Nada de elegancia napoleónica.

R. No me hagas reír, mírate los grabados de Goya.

P. El punto de vista, la simultaneidad, de los acontecimientos,le habrá dado problemas.

R. Tenía las paredes de casa llenas de anotaciones, de personajes. Sabía dónde estaba cada cual en cada momento. Manejar todo eso, respetando los horarios, respetando los horarios, fue todo un desafío. Hay una parte en él muy técnica.

P. Una dramaturgia.

R. Una coreografía.

P. También utiliza el punto de vista de los franceses.

R. No hay buenos ni malos. el Dos de Mayo. Hay que entender a los franceses: ven delantea una chusma.

P. Y tienen muchas bajas: 2.500, según algunas fuentes.

R. Yo creo que hubo menos, pero es cierto que al inicio del Dos de Mayo tuvo lugar una auténtica caza del francés, y les pillaron en pelotas, aislados, desprevenidos. , solos por ahí. Goya pinta muchos franceses muriendo luego en la famosa carga -aunque es cierto que no la vio personalmente, estaba en otra zona-. Murat le escribe a Napoleón que han tenido cantidad de muertos y que lo diga alguien como él, una bestia parda acostumbrada a las batallas más sangrientas, significa que de verdad los hubo. Por otro lado, no fusilas tanto si no ha habido mucho mal rollo. Estaban muy cabreados los franceses.

P. Les hace hablar alguna vez con acento -Marbot dice cobagdes, Murat a un sacerdote: "Te vamos a fusilag, cuga"-, pero estamos lejos de Trafalgar y no digamos de la hilaridad de La sombra del águila.

R. Los franceses hablan como lo hacen. Toques de humor hay pocos, sólo los que da la propiahistoria, la vida, la desmesura de la jornada.

P. ¿Y Arturo Pérez-Reverte qué hubiera hecho ese colérico 2-M?

R .Yo no sé qué hubiera hecho. De joven, como todos, pensaba que hubiera salido a luchar. Ahora, con la lucidez de los años, no soy capaz de decirlo. Depende de cómo hubiera ido todo, de las circunstancias que me hubiera tocado vivir. En principio, salir a la calle para qué, ¿para defender a esos curas, a esa nobleza inculta, a esos Borbones corruptos? Que salga su puta madre. Pero si veo a ese francés matando a mis vecinos, fusilando, ejecutando. O si una bala perdida alcanza a un familiar en casa? Mucha gente sale por venganza, por rabia, por rencor o por el qué dirán. Qué tragedia, insisto, ese día para los lúcidos, para la razón, para Moratín, para Goya, para la gente culta.

La conversación se alargará para entrar en terrenos tan concretos como la forma de doblar el codo los coraceros al cargar con sus espadas o el tipo de unidad francesa (¡marinos de la Guardia!) que Goya representó en sus fusilamientos del 3 de mayo. Pérez-Reverte referirá cosas tan espeluznantes como las consecuencias de una herida de metralla o bayonetaen el vientre. y en las que el paquete intestinal se desparrama sin remedio. El novelista explicará que presenció una herida asíen Bosnia, para espanto de una joven que escucha disimuladamente la conversación en la mesa de al lado. La chica empalidece cuando el escritor detalla cómo las vísceras del desgraciado, rajado por una esquirla, se desparraman con un ruido líquido "-son azules y huelen"- y suspira aliviada cuando nos marchamos hacia las calles, que no saben lo que se les viene encima, para seguir reviviendo el Dos de Mayo. Cañones, cañones, cañones.

servido por reportajeselpais sin comentarios compártelo

7 Noviembre 2007

"Wikipedia tiene cada vez más poder, pero está en manos de la gente"

El fundador de la enciclopedia libre, Jimmy Wales, habla con EL PAÍS en su visita a SIMO

Jimmy Jimbo Wales (Huntsville, Alabama, 1966) es el fundador de Wikipedia, la mayor enciclopedia de acceso libre en Internet, con más de ocho millones de artículos en 253 idiomas, y más de un millón de usuarios registrados. Una educación infantil casi en un entorno familiar -su clase tenía cuatro alumnos- fue el embrión de su pasión por los wiki, vocablo hawaiano que ha pasado a designar un sitio web que puede ser editado en colaboración por varios usuarios.

Wales quita importancia a las manipulaciones de Wikipedia

Sin embargo, Wales se graduaría en finanzas y trabajó como broker bursátil en Chicago desde 1994 a 2000. Como quiera que con su actividad en Bolsa había ganado ya el ?suficiente dinero como para poder mantener a su mujer y a su hija durante el resto de su vida?, se entregó en cuerpo y alma a sus proyectos de Internet. Uno de sus primeros proyectos fue la creación de un motor de búsqueda para contenidos eróticos (Bomis) en el que obtendría conocimientos que luego desarrollaría en Wikipedia. En marzo de 2000, crea junto con Larry Singer, Nupedia, una enciclopedia libre, pero de difícil y burocrática confección. Por eso, un año más tarde funda Wikipedia, y en el 2003, la Fundación Wikimedia, una organización sin ánimo de lucro que se nutre de donaciones para financiar la enciclopedia.

Desde su creación, Wikipedia ha tenido un crecimiento exponencial y actualmente está entre la diez web más visitadas del mundo. Wales es también cofundador con Angela Beesley, de Wikia, un buscador de sitios wiki, con contenido muy variopintos como la la enciclopedia de los fans de Star Trek o una enciclopedia satírica.

De visita en Madrid, dentro de los actos de la Feria Internacional de Informática, Multimedia y Comunicaciones-SIMO, Wales ha concedido una entrevista a EL PAÍS en la que destaca que la versión española de Wikipedia es una de la que mayor crecimiento registra, a un ritmo del cinco por ciento mensual desde comienzo de este año. Antes de que acabe el año superará las 300.000 entradas, estrechando la brecha, aún muy grande, con la versión en inglés, que posee más de dos millones de artículos.

El fundador de Wikipedia reconoce que entró en su artículo para modificarlo, ?aunque lo hice públicamente?

Wales es uno de los personajes más celebres del mundo de Internet, a la altura de los fundadores de Google o de Yahoo, pero no envidia su riqueza. "Nunca me lo he planteado", responde cuando se le pregunta si no ha sentido la tentación de comercializar Wikipedia y hacerse rico. Y cuando se le pregunta si se siente como una estrella del rock, sonríe y deja caer: ?Para llegar a serlo, me faltan el sexo y las drogas?.

Pregunta. ¿Se está estrechando la la distancia entre la versión inglesa y la de otros idiomas como el español?

Respuesta. La brecha se esta estrechando, porque el crecimiento en inglés se esta ralentizando ya que partimos de una base muy grande: las otras lenguas crecen mucho más rápido. En español está creciendo a un ritmo del 5% mensual desde comienzos del año.

P. ¿Cuál es el presupuesto de Wikipedia? ¿Cómo se financia? ¿Han pensado en recurrir a la publicidad?

R. El año pasado la financiación ascendió a un millón de dólares. Este ejercicio nos iremos a un presupuesto de entre dos y tres millones de dólares. Wikipedia se financia íntegramente con donaciones. La mayor parte viene de pequeñas aportaciones de 100 euros o menos, de gente anónima. Hemos barajado alguna vez introducir publicidad pero siempre lo hemos rechazado y, por el momento, no tenemos ningún plan para recurrir a esta forma de financiación.

P. ¿Y las grandes corporaciones no realizan sus donaciones para intentar controlar Wikipedia?

R. Desafortunadamente no tenemos ese problema. No recibimos donaciones de las grandes multinacionales, sólo alguna ocasionalmente, y no de mucha cuantía, como la de Virgin. Así que no se nos plantea ningún problema ético en este sentido.

P. ¿Cuanta gente está en la nómina de Wikipedia?

R. Hay diez personas que perciben un salario, fundamentalmente programadores; el resto son voluntarios.

P. Este verano supimos que la CIA había manipulado un artículo. Y no es el primer caso. También lo han hecho el Vaticano, y empresas como Exxon. ¿Es vulnerable Wikipedia frente a las grandes organizaciones o las multinacionales? ¿Son eficaces las defensas con las que cuenta?

R. En todo momento, tenemos control sobre quien está editando los artículos y, en este de la CIA como en otros casos, reaccionamos muy rápido. Además, el impacto de esa modificación no fue significativo

Hemos modificado el sistema de control con el fin de comprobar los cambios según se van introduciendo, mediante una lista de vigilancia personalizada, por la que determinados editores de Wikipedia están alerta sobre temas que controlan especialmente. También existe la posibilidad de bloquear artículos que planteen problemas, y si se comprueba que alguna dirección IP está causando algún disturbio, también podemos bloquearla.

Ahora a estamos investigando la posibilidad de poner determinados colores en los artículos según el grado de confianza que nos merece la persona que ha escrito el artículo o que lo ha editado, aunque sólo esta en una fase experimental. En principio, esta herramienta sólo estaría disponible para los editores no para el público en general que realiza las consultas.

P. Cada vez más profesionales, con los periodistas a la cabeza, tienen como máxima referencia a Wikipedia. Y mucha gente acude antes a Wikipedia que a la página web cuando requiere información de una empresa o una organización ¿No está atesorando demasiado poder? ¿No se puede perder el control?

R. Los periodistas y otros profesionales deben usar Wikipedia con cuidado, y de hecho, nunca recomiendo que se utilice como fuente. Puede que esté acumulando demasiado poder pero está en manos del público en general, que es quien aporta sus contenidos, y eso me llena de satisfacción. El poder no está en los diez miembros de la Fundación, porque ninguno de ellos interviene jamás en los contenidos. Según va creciendo wikipedia, paralelamente crece la comunidad que la alimenta, así que el nivel de control es básicamente el mismo porque cada vez hay mas gente involucrada en ese control.

P. Wikipedia acaba de ser absuelto en Francia por difamación. Se considera que no es responsable de los contenidos de sus artículos. ¿Es un buen precedente? ¿Cuántas denuncias tiene la fundación por casos análogos?

R. Desde un punto de vista ético nos preocupan mucho estos hechos, y la comunidad central de Wikipedia pone toda su pasión en que los artículos traten de forma justa y equitativa a todo el mundo. Pero la responsabilidad es de quien vierte los contenidos. Wikipedia es simplemente un alojamiento web (hosting), en este caso de una enciclopedia online, y siempre que recibimos una queja justificada por algún artículo, lo quitamos. Y ahí acaba nuestra responsabilidad. La situación en Francia es muy similar a la de Estados Unidos y allí nunca nos han llevado a juicio. En Alemania , ha habido algún, pero por un asunto de protección a la intimidad. En España, no nos consta ninguna denuncia.

P. ¿Los usuarios que se vean afectados por un artículo disponen de un mecanismo sencillo para que se rectifiquen los datos erróneos?

R. El procedimiento es muy sencillo y rápido. Y las reglas de control que aplicamos van mas allá de lo que exige la ley. Si algún artículo tiene un sesgo negativo y ofensivo, aunque se ajuste a la ley, Wikipedia lo retira. Y lo mismo ocurre si detectamos un plagio, aunque no sea perseguible legalmente, lo descartamos.

P. ¿Son tan neutrales como presumen?

R. En general, creo que hacemos un buen trabajo en este sentido. Pero la neutralidad no es un estado sino un objetivo a perseguir, y no siempre se consigue. Es como un periodista que aspira a presentar simplemente los hechos pero llega a esos hechos a través de un punto de vista deformado.

P. Pero hay algunos artículos bloqueados, a los que los usuarios no pueden acceder para aportar información. Por ejemplo, el de la banda terrorista ETA.

R. Intentamos evitar ese bloqueo temporal, pero hay artículos que exigen un cierto tipo de protección. Por ejemplo, los artículos del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, están en un estado de semiprotección permanente, porque si lo liberáramos los ataques serían continuos. Le recuerdo que cualquiera que haya tenido una cuenta durante cuatro días ya puede entrar a editar un artículo".

P. Seguro que algún político le ha pedido que cambie su artículo

R. Ha recibido alguna llamada de algún personaje famoso para que modificara su artículo. No de políticos pero si hay gente famosa que nos llama de vez en cuando o se dirige a nosotros por correo electrónico, pero preferimos no sacar los colores a nadie acerca de sus quejas, y mantener la confidencialidad. Le puedo citar el ejemplo de Ann Hart Coulter [una controvertida columnista estadounidense], que pidió que quitáramos que había tenido una formación católica.

P. Otra de las quejas es que Wikipedia tiene muchos errores.

R. Estamos bastante satisfechos con el nivel de fiabilidad. Evidentemente hay errores pero creo que son mínimos. Y además hay mucha gente vigilándonos, haciendo estudios sobre nuestros fallos.

P. ¿Se puede decir entonces que son más fiables que la Enciclopedia Británica?

R. No, pero somos mucho más grandes y estamos más actualizados.

P. Wikipedia no se escapa de la censura en muchos países como China

R. No nos hemos plegado nunca a la censura. Es cierto que en China y en otros?.diez o veinte países se bloquea el acceso a determinadas entradas, vetando palabras clave, pero siempre hay gente que descubre el modo de sortear los bloqueos, incluso en China. Voy a viajar a China en un mes o dos para tratar de solucionar la situación con las autoridades del país.

P. Van a lanzar un buscador (Wiki Search) para competir con Google.

R. Esperamos tenerlo listo a finales de diciembre. Tengo que aclarar que, a diferencia de Wikipedia, Wikia es un proyecto con ánimo de lucro, que competirá con Google. A diferencia de Google, tendrá software de licencia abierta, y abrirá al público todos los algoritmos que se usan para la clasificación jerárquica de las búsquedas. Y siemrpe que haya una decisión de tipo editorial sobre los contenidos se tomará fuera de la compañía.

P. Wikipedia es muy activa en programas de desarrollo para países pobres. Se habló en su día de una versión de papel para llegar a aquellos que no dispone de conexión a Internet.

R. De momento, no nos vamos a pasar al papel. Hay un proyecto para poder traspasar contenidos de Wikipedia a ficheros pdf.

P. Wikipedia ha crecido y le han salido muchas wikis: wikisource, wikinoticias, wikcionario.... ¿No se está diversificando demasiado?

R. Cada proyecto tiene su propia comunidad dedicada a ella. La que más éxito está teniendo es wikcionario aunque su software esta bastante anticuado.

servido por reportajeselpais 1 comentario compártelo

29 Octubre 2007

"Hay una minoría que utiliza el coche como un arma"

El profesor de Psiquiatría en la Universidad de Nueva York Luis Rojas Marcos (Sevilla, 1943), ofreció la semana pasada en Madrid una conferencia sobre conductas antisociales al volante. Rojas, gran aficionado a la moto, apuesta por la educación para corregir la agresividad y compara la violencia vial a la de género: una lacra existente desde hace mucho, pero que ha tardado en generar rechazo social.

Luis Rojas Marcos
Pregunta. ¿Por qué somos agresivos cuando conducimos?
Respuesta. La mayoría de las personas no son agresivas. Si no, no volveríamos vivos a casa. Pero la violencia es una realidad: hay una minoría que utiliza el automóvil como un arma. El escenario también influye. Cuando hay tráfico cargado, aumenta la agresividad de las personas, como pasa con los animales hacinados en un espacio reducido.
P.
Usted relaciona la agresividad con la competitividad, con las ansias de poder.
R. Hay conductores que creen que su vehículo es una extensión del yo. Y cualquier provocación se la toman como algo personal. Además, el coche se utiliza como símbolo de poder, de masculinidad. Por ejemplo, cuando se compra un descapotable para seducir a las mujeres.
P. ¿La violencia vial es machista?
R. Sí, sí. Tiene un componente de competitividad más frecuente en los hombres. Si un hombre se salta un semáforo, por lo general es un acto de osadía. Si lo hace una mujer, suele ser porque tiene prisa. Estadísticamente, el 85% de la violencia está cometida por hombres, sobre todo jóvenes.
P. No me diga que las mujeres no son agresivas al volante.
R. Lo son, pero menos. Nuestra cultura glorifica la competitividad y el poder, especialmente en los hombres. Ocurre en la familia, en el colegio, en el trabajo. El ser humano tiene una gran facilidad para sentirse superior a los otros, y deshumanizarlos. O incluso demonizarlos. Por ejemplo, diciendo que las mujeres, o las personas mayores, no saben conducir.
P. ¿Son actitudes evitables?
R. La violencia se aprende, igual que sus antídotos, que son la compasión, la solidaridad y el altruismo, y que se desarrollan en los 12 ó 13 primeros años de vida. En una familia violenta, los niños van a tener más dificultad para desarrollar estos antídotos.
P. Las víctimas de los accidentes se quejan de que el tráfico, con 4.000 muertos al año, nunca figure entre las grandes preocupaciones de los españoles.
R. Hoy en día hay menos violencia, aunque se ha extendido la preocupación por aspectos como la violencia de género, o el acoso escolar, que hace 20 años existían pero no eran noticia. En el caso del tráfico, está empezando a generarse un rechazo social. Hasta el Vaticano ha elaborado un decálogo para conductores. Eso indica que, de alguna forma, le ha llegado el mensaje.
P. La Dirección General de Tráfico pretende amedrentar al infractor con medidas como el carné por puntos o las penas de cárcel. ¿Es suficiente?
R. No cura el problema, pero es útil para disuadir a los antisociales. Eso sí, es un reconocimiento de que no hemos podido prevenido la enfermedad. Para ello habría que enseñar educación vial desde edades tempranas.
P. En los últimos meses ha habido varios casos de conductores kamikazes. ¿Quieren matarse o no son conscientes de lo que hacen?
R. Mi experiencia con estas personas es que hay un elemento claramente suicida, autodestructivo, y no les importa llevarse por delante a alguien, aunque no sea eso lo que busquen. Son casos excepcionales, pero atroces.
P. Como motorista, ¿qué le parece el incremento de la siniestralidad en vehículos de dos ruedas, sobre todo de gran cilindrada?
R. Yo tengo una BMW de 1.250 cc y, por suerte, nunca he tenido accidentes. Pero nunca adelanto a los coches ni me meto entre ellos. La moto me ha enseñado a sentirme vulnerable, a ser más prudente.
P. Y los conductores norteamericanos, ¿son más o menos agresivos que los españoles?
R. Diría que menos. Puede parecer extraño, porque es un país mucho más violento. Pero la gente tiende a ir más despacio, y allí las consecuencias legales de saltarse las normas son tremendas. Al menor roce, vas a juicio. Y eso disuade a mucha gente.

servido por reportajeselpais sin comentarios compártelo


Sobre mí

Fotos

reportajeselpais todavía no ha subido ninguna foto.

¡Anímale a hacerlo!

Buscar

suscríbete

Selecciona el agregador que utilices para suscribirte a este blog (también puedes obtener la URL de los feeds):

¿Qué es esto?

Crea tu blog gratis en La Coctelera